7 sept. 2011

Por la orilla del río (II). Mirlo acuático

Hoy llegué relativamente tarde, a eso de las 10 de la mañana, y ya andaban los acuáticos alrededor de los toldos, buena seña.
La entrada, con agacharse un poco, permite casi meterse sin ser visto, pero uno estaba posado a un metro escaso y. lógicamente, no duró mucho.
Aprovechando este nivel de confianza monté la cámara y eché las primeras, por si acaso, no vaya a ser que volviera de vacío.


En un minuto volví a salir, a quitar unas ramas que se habían atascado donde las piedras y a poner el flash, por si acaso hacía falta usarlo. Vuelvo a entrar, pongo la red por encima y a esperar.
En ningún momento se fueron de la distancia de la foto de arriba, señal de que estaban bastante confiados, y en cuestión de diez minutos ya se iban acercando.



Durante toda la mañana puede observar a placer sus idas y venidas, chapuzones y escaramuzas. 
Cosa importante en caso de querer fotografiarlos es que no son muy aficionados a las zonas de sol, de hecho las pisan más bien poco, aunque si les pilla de camino no dudan en chapotear en la parte iluminada, aunque en breve seguro que buscarán la sombra.
Nada, bucean y prospectan las piedras que están medio cubiertas.



Y da gusto volver a verlos salir completamente secos, ni una gota por el plumaje, (una auténtica capa impermeable) y con , seguro, algún premio en forma de larva, insecto, ninfa, etc...



Mientras bucean son incansables, suben y bajan las piedras sin parar, y de repente buscan una piedra a la sombra y se paran un rato, 5 ó 10 minutos, sin hacer nada más que movimientos arriba y abajo, muy suaves, como si estuvieran recuperando el aliento. 
Estos momentos son los mejores para fotografiarlos, sin duda, pero nunca, en todo este tiempo que llevo observándolos, se han posado en ningún sitio que mínimamente diera el sol, nunca. Así que sólo queda tirar de ISO y confiar en la cámara.
Estos en partícular son familia, sin darme cuenta tenía otra vez, a escasos dos metros, a uno de los pollos del año, tan tranquilo, acicalándose y descansando.



Hoy llegué a ver cuatro distintos, normalmente, supongo que los adultos, no se suelen acercar mucho entre ellos por estas fechas, de hecho, si uno cualquiera empieza a estirarse, a enseñar de forma ostentosa el pecho blanco y a píar, probablemente, en medio minuto se enzarce en una gresca con otro, al que no habremos visto y aparecerá de repente, de la nada, hasta que uno decida que es mejor irse, perseguido por el otro y vuelta a la normalidad. Pero éste no, seguro que todavía muy joven para discutir dejaba acercarse a uno de sus progenitores.


Y ya para acabar, un par de fotos más en las que se puede apreciar el llamativo plumaje del dorso, tan abigarrado que, como comenté arriba, no deja pasar el agua, y de un llamativo diseño ajedrezado. Y otra frontal, en la que se puede ver claramente los distintos matices de color en el plumaje.



6 comentarios:

Xurde.A dijo...

Una maravilla de fotos!!Que bien los has pillao.
Un saludu vecín.

mikelgar dijo...

Te sales!
Te habrías vuelto con "dos" sonrisas no?
La de siempre y la de "regaliz" :)

ALCA dijo...

Buen reportaje le has dedicado a esta simpática familia.

Yo disfruto mucho viendo como bucean y se dejan arrastrar por los rápidos como si hicieran rapting.

Saludetes

Miguel dijo...

Estupendas fotografías en las dos entradas del río, seguro que has disfrutado un montón. Saludos

elcamperoinquieto.com dijo...

Que envidiaaaaaaaaaaaa
Saludos camperos!

fenixavisunica dijo...

Un lujo, compañero. En grande las fotos se salen.