9 ago. 2010

Herrerillo capuchino


(Parus cristatus). Pájaro altamente forestal, tanto en castaño como en hayedo. Asociado a otros páridos o solitario, lo más llamativo es su cresta que lo hace inconfundible.

Piquituerto





(Loxia curvirostra): Siempre asociado a las coníferas, abre con su pico las piñas para alimentarse, aprovechando la forma tan particular que tiene. Difícil de ver, aunque en vuelo destaca su figura desproporcionada, con  una cabeza extrañamente grande.

Corzo



(Capreolus capreolus): El pequeño duende, habitual en todos los concejos, desde el río hasta la parte más alta de los puertos. Otra cosa es que podamos verlo.

7 ago. 2010

Los amoríos del Corzo

Otra vuelta a Las Señales. Hoy iba de cabeza a por los Rebecos del otro día, aprovechando que les había localizado en el pastadero y que la zona es muy apropiada para asentar la cámara. Como se ve en la foto se está casi a la misma altura, y la distancia no es más de 200 metros, que, para mí que no soy muy exigente con las fotos, es más que suficiente, (son las rocas que están en el horizonte más próximo al objetivo):


Lógicamente, ¿qué iba a esperar?, ni Rebecos ni nada en las rocas, pero el día no fue malo, no.
Subí como la otra vez dirección al Collado de la Peña del Águila, por el camino, no había ni nubes, ni viento, ni ningún ruido, así que, como el terreno es muy turboso y parece que está hueco, empecé a escuchar pisadas de algo en el fondo de la vaguada que baja del Páramo, y efectivamente, allá abajo apareció una Corza, tan tranquila, pastando y mirando para la parte que yo no veía, que era donde andaba el macho, que no tardó ni medio minuto en dar señales de vida, y claro, como andan en pleno romance pasó lo que tenía que pasar:

A mí, lógicamente, ni me vieron en un rato, hasta que me moví, entonces ahí ya se pararon y se marcharon a buscar un poco más de intimidad.
Sigo andando y nada más entrar en el Páramo del Remelende ya veo un rebaño de unos siete Rebecos, corriendo como descosidos, supongo que sería a los que yo iba a buscar, así que ya los doy por perdidos, cuando mira por donde, otra pareja de Corzos, esta vez el macho es un poco menor y como están menos alterados ya me ven de lejos y echan monte arriba. ¡Bastante iba yo a pensar que iban a estar tan juntas dos parejas!.
Este es el Páramo:


Estuve una horilla donde las rocas del principio, por echar tiempo porque de Rebecos, como ya dije, na de na, para colmo aparecieron un par de personas por el Remelende que seguro que serían los que espantaron el rebaño, así que para otra, que el monte es de todos.
Bajé para la Hoya, y como el otro día, siguen los juveniles del Bisbita arbóreo dando la tabarra:


Mientras les iba siguiendo fueron apareciendo tambien más jóvenes de Tarabilla común y Acentor común:

juvenil de Tarabilla común

juvenil de Acentor común

Eso sí, con sus padres bien cerca.

Tarabilla común (macho)

En estas que por la zona de los pinos empiezo a escuchar movimiento de páridos, me voy acercando y me encuentro con una bandada de jóvenes Carboneros garrapinos, Herrerillos capuchinos y Piquituertos, todos juntos arrasando todo lo que encuentran. Van tan confiados que con algunos hasta perdí el foco, acercándose a menos de un metro un par de veces.

Carbonero garrapinos

Herrerillo capuchino

Piquituerto

Después de estas visitas ya me tiré al suelo, andaba buscando alguna Erebia palarica, después de echarle una foto la semana pasada quería alguna que estuviera menos estropeada ya que el bicho lo merece, por algo es una mariposa exclusiva de la Cordillera Cantábrica, y tan exclusiva que no la hay en ningún otro lugar, había varias revoloteando, pero sólo pude pillar a esta hembra, (bueno, de lo malo tengo a la pareja):

Erebia palarica

Mientras andaba a ellas volvió a salirme la limícola que levanté el otro día, y esta vez la pude ver mejor, me dio tiempo a ver el cuerpo oscuro con el evidente obispillo blanco, así que casi seguro que es un Andarríos grande.
Y ya está, otro día más a sumar...

1 ago. 2010

Puerto de las Señales

De nuevo una visita al Puerto.
Hoy por el camino no había mucho movimiento, a destacar un Ratonero común haciendo honor a su nombre y zámpandose un ratoncejo en un poste cerca de Soto de Caso.
Como casi siempre una niebla que no dejaba ver nada de nada en el Puerto, y como siempre una hora esperando en el coche a ver si despejaba algo. Como llevo restos de lo que les pongo en los comederos por el maletero eché unas pipas al lado, por si acaso, que normalmente suelen aparecer los Escribanos montesinos, los Acentores, Verderones, etc.. en ese rato, y así fue, primero un Pinzón vulgar macho, que no me dejó ni bajar la ventanilla, luego un Acentor y al rato un Montesino, al que sí que pude fotografiar entre la niebla:


Sobre las 9 de la mañana ya despejó un poco y ya me pude menear un poco, fui hacia la hoya. Como todavía había niebla y bastante humedad las telas de araña entre el piornal llaman bastante la atención, y para muestra, un botón.





La hoya está bastante cubierta de niebla, y parece que un poco más arriba despeja, así que me lanzo y toca andar un poco, subo hacia el collado de la Peña del Aguila y sigo el camino que lleva al Páramo del Remelende, y mira por donde, volviendo a bajar para la hoya me salen un par de Rebecos (sólo pillé a uno):




Vuelta a "mi" hoya, ya con sol y sin rastro de niebla. Lo primero que destaca son los chillidos de unos juveniles de Bisbita, a los que supongo arbóreo, más que nada porque es la zona por donde se movían hace un mes los adultos e imagino que será su familia, ahí van un par de fotillos de los escandalosos adolescentes:




Ya empiezan tambien a verse Tarabillas comunes y Mosquiteros, de estos últimos me atrevo a ponerles apellido y diría que musicales.

Tarabilla común (macho)



Mosquitero ¿musical?

Y como no, los siempre presentes Acentores comunes (en ésta junto a un "Tarabillo"):



Hay alguna charca ya seca, parece mentira con lo que cayó hace un mes, pero en las que quedan florecen las Ranas por todos lados:



Además de Caballitos del diablo y mariposas variadas que acuden a la humedad:


Caballito del diablo


Erebia palarica (un poco pachucha ya)


Y a esta no sé ponerle nombre.

Y poco más, bueno, de hecho, creo que no ví más.
Ya de vuelta, como siempre, parada en el Campón donde hoy pastaban tan tranquilos tres Rebecos