Subida a detrás de casa, con nieve por todos los montes a lo lejos que hizo que el aire que no paró de soplar fuera bastante fresco. Entre eso y que todavía está febrero muy tempranero no había mucho movimiento que se diga.
Lo primero un Águila real, estoy un rato viéndole planear tan tranquilo cuando de repente gira, mete un par de aletazos fuertes y pliega alas ganando velocidad hacia el monte de la otra parte del valle. Va todo lanzado pero ya está lejos y no soy capaz de seguirle con los prismáticos cuando ya se mezcla con el paisaje del fondo. Algo habrá visto y a por ello iba. Ahí se quedó la cosa.
Paso por el hayedo de la Xamoca y voy hasta el cordal de Trapa, no hay ni un ruido, solo el aire. Ya en el otro lado a lo lejos un grupo de Ciervas pastando en uno de los prados protegidos del frío. Por donde he ido pasando hay mucha pisada y rastros pero ninguno cerca como otras veces.
De vuelta por el hayedo se oye algún Carbonero, de lejos un Trepador azul y un Zorzal. También un par de Agateadores comunes.
De repente aparece este Rebeco, muy confiado, me fui acercando bastante y aunque me miraba no parecía muy alterado. De hecho estaba más pendiente de mirar para abajo que hacia donde estaba yo. (Ya lejos, de la que volvía a por la moto, escuche gente hablar subiendo a la peña, igual era por culpa de estos que los estaba fichando).
En lo que quedó de trayecto de vuelta solamente una Curruca rabilarga entre los helechos se dejó ver pero no fotografiar.
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