08/09/2011

Por la orilla del río (IV). El resto de invitados

Y cierro ya esta parte, por lo menos durante esta semana, no sé si podre volver al chamizo. Si el tiempo continúa así, si los Ciervos aguantan todavía los amores y si el río no sube, pues igual para la siguiente lo vuelvo a usar, a seguir buscando una foto decente del Mirlo, si no, hasta el año que viene, o al siguiente, ya se verá.
El caso es que un par de días de hide dan para bastante, como ya puse por ahí, estoy particularmente contento con éste, creo que está muy bien disimulado y situado, y, si bien iba a por una especie en concreto al final me sorprendió con cuatro regalos más.
Si hubiera estado más adelantado el mes, o ya en octubre, no hubiera dudado que buenas fotos le hubiera hecho a la Lavandera cascadeña, bastante habitual en este río, pero más abundante en el otoño, con tres o cuatro individuos rondando la cámara, seguro, por lo menos otros años así ha sido.
El primer día ni las ví ni las oí, las eché de menos por eso de estar junto al río pero nada más, al segundo, ya desmontando los aparatos, se me apareció una, hala, vuelta a montar todo otra vez. 
Son bastante confiadas, incluso llegué a tener que bajar zoom porque se me iban de enfoque.






Finalmente, otro que sí que rondó los dos días fue el Arrendajo, escandaloso donde los haya y con apariciones puntuales.



Por la orilla del río (III). Garza real

Otra invitada sorpresa, la verdad que pensaba que hubiera estado bien que me entrara, pero todavía no se ven muchas por el río, se ve que el frío del norte todavía no ha llegado y no se lanzan a viajar.
Pero el caso es que una sí que apareció, la ví de chiripa, mirando a ver por donde andaban los Mirlos de repente la veo asomar detrás de una piedra.


Subidón, subidón. Ni por asomo las he tenido, aquí, a esa distancia, de hecho, incluso más lejos. Han llegado a notar mi presencia en el hide de lona, y al más leve movimiento del objetivo se han ido. Ésta no, ésta aguantó, incluso se iba acercando poco a poco, con ese andar característico y, eso sí, parece que en ningún momento me quitó ojo, aunque no llegó a alterarse lo suficiente para marchar.


Decidió cambiar de orilla, un poco más cerca, a unos 30 metros.


Y desde ahí seguir mirando por el río a ver si lograba algo de pitanza. Algo le llamó la atención, de repente se estiró, ladeó la cabeza para fijar la distancia y arponeó.




Pero nada, otra vez será, una sacudida de cabeza para secarse y vuelta a empezar.


Aquí ya se metió entre la maleza, donde de vez en cuando le adivinaba el cuello y la cabeza, pero ya no se mostró más.
Llegó la hora de marchar, salí disimuladamente y creo que no la asusté, porque ni la vi salir ni la oí graznar, cosa que suelen hacer cuando las asusto, mejor, quizá para otro día me siga dejando hacer.

07/09/2011

Por la orilla del río (II). Mirlo acuático

Hoy llegué relativamente tarde, a eso de las 10 de la mañana, y ya andaban los acuáticos alrededor de los toldos, buena seña.
La entrada, con agacharse un poco, permite casi meterse sin ser visto, pero uno estaba posado a un metro escaso y. lógicamente, no duró mucho.
Aprovechando este nivel de confianza monté la cámara y eché las primeras, por si acaso, no vaya a ser que volviera de vacío.


En un minuto volví a salir, a quitar unas ramas que se habían atascado donde las piedras y a poner el flash, por si acaso hacía falta usarlo. Vuelvo a entrar, pongo la red por encima y a esperar.
En ningún momento se fueron de la distancia de la foto de arriba, señal de que estaban bastante confiados, y en cuestión de diez minutos ya se iban acercando.



Durante toda la mañana puede observar a placer sus idas y venidas, chapuzones y escaramuzas. 
Cosa importante en caso de querer fotografiarlos es que no son muy aficionados a las zonas de sol, de hecho las pisan más bien poco, aunque si les pilla de camino no dudan en chapotear en la parte iluminada, aunque en breve seguro que buscarán la sombra.
Nada, bucean y prospectan las piedras que están medio cubiertas.



Y da gusto volver a verlos salir completamente secos, ni una gota por el plumaje, (una auténtica capa impermeable) y con , seguro, algún premio en forma de larva, insecto, ninfa, etc...



Mientras bucean son incansables, suben y bajan las piedras sin parar, y de repente buscan una piedra a la sombra y se paran un rato, 5 ó 10 minutos, sin hacer nada más que movimientos arriba y abajo, muy suaves, como si estuvieran recuperando el aliento. 
Estos momentos son los mejores para fotografiarlos, sin duda, pero nunca, en todo este tiempo que llevo observándolos, se han posado en ningún sitio que mínimamente diera el sol, nunca. Así que sólo queda tirar de ISO y confiar en la cámara.
Estos en partícular son familia, sin darme cuenta tenía otra vez, a escasos dos metros, a uno de los pollos del año, tan tranquilo, acicalándose y descansando.



Hoy llegué a ver cuatro distintos, normalmente, supongo que los adultos, no se suelen acercar mucho entre ellos por estas fechas, de hecho, si uno cualquiera empieza a estirarse, a enseñar de forma ostentosa el pecho blanco y a píar, probablemente, en medio minuto se enzarce en una gresca con otro, al que no habremos visto y aparecerá de repente, de la nada, hasta que uno decida que es mejor irse, perseguido por el otro y vuelta a la normalidad. Pero éste no, seguro que todavía muy joven para discutir dejaba acercarse a uno de sus progenitores.


Y ya para acabar, un par de fotos más en las que se puede apreciar el llamativo plumaje del dorso, tan abigarrado que, como comenté arriba, no deja pasar el agua, y de un llamativo diseño ajedrezado. Y otra frontal, en la que se puede ver claramente los distintos matices de color en el plumaje.



06/09/2011

Por la orilla del río. Martín pescador


Con éste son 4 años que no falto a la cita con la familia de Mirlos acuáticos por estas fechas. Tengo la suerte de tenerlos muy asequibles y siempre han estado ahí, desde que era crío han habitado esta parte del río y cuando tocaba ir a la huerta siempre me acercaba a verlos.
De estos cuatro años de cámara, sólo hace tres años se dejaron hacer, y un poco de chiripa, ya que en medio de una discusión entre dos se me posaron bastante cerca, además piando como descosidos y bastante fotogénicos, un poco fuera de las normales de este pájaro que suelen ser tranquilamente comiendo sobre una piedra o buceando. El resto de los años más o menos cerca y con más o menos fortuna. 
Siempre monto hide, en función de las posibilidades que me da el río: si ha dejado bien la orilla, si no hay maleza, etc... y en puntos que ya tengo fichados, pero siempre le he tenido ganas a un rabión en especial, con bastante piedra asomando y a la sombra, que son los que prefieren.
Este año, ¡sorpresa!, una plataforma de raices de aliso, con un buen acceso y a dos metros escasos de ese rabión, ideal para montar el tinglado. Eso sí, utilicé toda la broza que fui encontrando por ahí, y unos recortes de toldo que tenía por casa, no sea que suba el agua algún día y me lo lleve, porque el sitio promete y merece la pena dejarlo instalado. Quizá en esta foto se aprecie el montaje:

Ahí a la derecha se aprecian los toldos...

Elijo septiembre y octubre por varias razones, la principal, que ha terminado la temporada de pesca y ya no hay gente por el río. Luego, y no menos importantes, que no suele estar el río muy alto y además suele haber buena luz y relativo buen tiempo...
Señal de que el chiringuito funciona fue que la hora escasa de estar en él se me acercan cuatro Ánades reales (Azulones), que otra cosa no, pero desconfiados lo son, y bastante, estos ejemplares silvestres, uno llegó a acercarse bastante. (Al usar toldo consigo que no se vea al trasluz mi sombra).




El Mirlo acuático estaba por la zona, siempre lo está, pero no se acercó mucho, estoy convencido que no recela del montaje (visto lo visto con los Ánades) y será cuestión de tiempo que se acerqué a las piedras que tanto le gustan, ésto es lo máximo que llegó hoy, ya a la hora de marchar.



A unos 4 ó 5 metros hay una pequeña poza, mientras montaba todo el otro día me dio por poner una rama encima, por si acaso el Martín le apetecía pasar, ¿quién sabe?... Y pasó, vaya si pasó...
Primero una paradita, a ver que se cuece.


Luego zambullida, que me pilla por sorpresa, y vuelta con el almuerzo.


Unos golpecitos para rematar.



 Y todo para adentro.



¡¡Quieto!! ¿Qué será eso que se mueve, otro piscolabis?


Ah no, no era nada.


Por lo demás, por arriba andaban moviéndose bastantes Carboneros y Mosquiteros, pero a esos no los pillé, bastante tenía con atender a lo de delante.
En definitiva, un día de los que te hacen volver con una sonrisa.


04/09/2011

Puerto de las Señales

Casi un clon de la entrada anterior, y digo casi porque fueron mínimas las diferencias... si acaso un poco más de calor.
Esta vez no ví ningún Ciervo, siguen ladrando los Corzos a lo largo de casi toda la mañana, y aquí se oyen bastante bien y alguno se deja ver, dos en concreto.
Siguen las bandadas de juveniles, pero ahora parecen menos compactas, sí que hay mucha cantidad pero más dispersos, ya no toman a saco un pino entre todos, se reparten y es continuo el trasiego por los árboles, cuando aparecen los Capuchinos, cuando los Garrapinos, cuando los Comunes, se cuela algún Reyezuelo sencillo o algún Trepador... lo mismo que el otro día.
Mientras tanto van cruzando las bandadas de Zorzales charlos y algún Picacapinos, tambien joven, pone la nota de color. Por las matas bajas hay bastante Petirrojo y Acentor común.

Acentor común

Me llama la atención que de todos ellos, los Herrerillos comunes le tienen bastante afición a los Gamones, éstos ya están secos y tienen las bolsas de semillas parece ser que en su punto. Menuda facilidad tienen los Herrerillos para ponerse verticales en las ramas y sacarlas, pero sólo ellos, no vi hacerlo a ningún otro.

Herrerillo común.

Arriba un Buitre leonado y una Culebrera ponen la nota discordante con la entrada de la semana pasada.
Siguen los Aviones en el Puerto de Tarna, todavía no han iniciado sus vacaciones invernales, y por la carretera hay bastante Pardillo común, Pinzón vulgar y algún Camachuelo.

Herrerillo común

Ya llegan los colores del otoño....

Arándano





28/08/2011

Tiempo de juveniles

Ya empieza a cambiar el tiempo, se va el verano: amanece un poco más tarde, hace fresquillo por la mañana, las hojas ya no están tan verdes, sobre todo se nota en las hayas subiendo al Puerto, se ha marchado el brillo y empiezan a oscurecer. 
También se ven ya las primeras Garzas, en grupetes de 4 ó 5 río arriba y río abajo, y, madrugando un poco, hay mucho más movimiento a lo largo de la carretera, ayer, sin ir más lejos, mucho Mirlo común, Petirrojo, Arrendajo, bandadas grandes de Pinzones, cuatro Corzos, un Lirón gris atropellado, bandos de Pardillos comunes (ya en el Puerto), Camachuelos comunes, Escribanos montesinos y un Zorro.
Fui por la zona de los pinos, todavía a la sombra y con 2º C no había mucho movimiento que se diga, eso sí, por la zona donde ya daba el sol sí que se oían ya a los más madrugadores. La cosa se fue animando a medida que el sol iba calentando, y de repente, igual que casi siempre por estas fechas, apareció una bandada, grande, de unos 50 bichos más o menos, de Carbonero garrapinos, Herrerillo capuchino, Herrerillo común y algún Trepador azul, todos jóvenes. Lo bueno de estas bandas es que son bastante confiadas, y si uno se pone cerca del pino al que atacan sin consideración, pasa unos minutos rodeado de todos ellos, lo malo, es que como vienen se van, y en nada pegan el salto a otro pino y desaparecen.

 Carbonero garrapinos

Herrerillo capuchino

Mientras tanto, y ya desde primera hora, estaban los Corzos muy animados, ladrando bastante tanto a derecha como a izquierda.
Había escuchado moverse algo un poco por debajo de donde estaba, así que poco a poco me iba moviendo a ver si lograba ver algo, al final me vio ella antes que a mí, una Cierva, y salió corriendo, dejando unos regalitos.




















Ciervo

La mañana iba pasando entretenido entre los pinos, viendo de vez en cuando asomar algún Petirrojo y bastantes familias de Acentor común y bandadas de Zorzal charlo pasando de un valle a otro.

 Acentor común

 Acentor común

Petirrojo

A última hora pude localizar un par de Mosquiteros musicales, bastante desconfiados comparados con otras veces, y, entre ellos un pequeñín Reyezuelo sencillo, que, mira por donde, a este no le tenía retratado.

Reyezuelo sencillo

De vuelta al coche escuché picotear un Pico en un pino, así que una oportunidad que no se puede dejar escapar, tengo una predilección especial por éstos, no sé por qué... resultó ser un picapinos joven, entretenido en la labor que le da nombre, y que puso el final al paseo de ayer.













Pico picapinos